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Desde la llegada del primer Moragues a la isla allá por el año 1230, la finca que hoy conocemos como Son Moragues y que incluye asimismo las fincas colindantes de Sa Torre y Es Roquissar, se ha ido consagrando poco a poco, a través del trabajo y la determinación de generación tras generación, como una de las posesiones olivareras más importantes de la Serra de Tramuntana.

Son Moragues está situada a las afueras del pueblo de Valldemossa, en las montañas del norte que lindan con el municipio vecino de Deia. La totalidad de su extensión se encuentra escalonada en los bancales que esculpen las montañas de Valldemossa. Cuenta con aproximadamente 50 km de bancales de piedra en seco, 6 hectáreas de huerto y 100 hectáreas de olivar, con más de 10.000 olivos centenarios cuidados por generaciones de Moragues y posteriores propietarios durante los últimos 700 años.

La Finca fue fundada por la familia Moragues allá por el siglo XIV y habitada en su momento por figuras tan ilustres como el Archiduque Luis Salvador de Austria.

El Archiduque, fue una de las figuras más determinantes en la historia moderna de Mallorca. Pisó la isla por primera vez el verano de 1867 y el flechazo fue inmediato. A finales de 1890 había adquirido más de diez fincas entre las poblaciones de Valldemossa y Deià que restauró con gran dedicación además de abrir caminos y miradores para que todo el mundo pudiera contemplar las bellezas del paisaje de la Serra de Tramuntana. Establecido en la isla a partir de 1872, rápidamente se convirtió en nuestro mejor embajador cultural. No sólo preservó el bello paisaje de la Tramuntana, sino que además prestó una atención especial a la agricultura y artesanía local.

Son Moragues, como gran finca olivarera, fue el centro de la actividad agrícola del